Desde que se registró el movimiento telúrico, el 16 de abril pasado, Carlos Briones, de 55 años, no encuentra a su esposa y a una de sus dos hijas, de 11 años. Ayer volvió al sitio donde cree que están. Espera que estén con vida, en un espacio con aire, entre los escombros del Hotel Stephany.
Fuente : Diario EL COMERCIO